Manda “a su puto país” a una camarera por no hablar catalán

Los ejemplos de conflicto derivados de la tensión que han creado los nacionalistas con el tema del idioma y la identidad no dejan de sorprendernos. El último caso es el de una camarera de Ibiza, a la que el diputado del PSOE Enrique Casanova pidió un té con limón en polaco el pasado viernes. La chica no debió entenderle muy bien y, según el texto de la denuncia, éste procedió a repetirle lentamente, con un tono de burla, la misma orden para rematar el asunto soltando la puya de “Si no te enteras de nada, qué estás haciendo aquí. Vete a tu puto país”.

La historia es llamativa, pero normal en estos tiempos en los que la gentuza de izquierdas se ve cada vez más legitimada en acosar e insultar a los que no piensan como ellos. Porque todo esto no pasaría si individuos así cayesen de inmediato bajo el peso de la Ley. En este caso, por injurias y vejaciones. PERO… la Federación Socialista de Ibiza ha corrido para convertir el caso en un tema de corporativismo político y ha defendido a muerte el derecho de su afiliado a decir lo que le dé la gana.

Según la versión de éste hombre, él estaba tranquilamente sentado en la terraza, pidió amablemente un té con limón y fue gravemente acosado, agredido y ofendido por atreverse a hablar en catalán por la pérfida camarera y dueña del local. Está claro que nunca sabremos lo que ha pasado y que todas las partes exagerarán su visión del asunto, pero… ¿qué es más probable, que un vividor de la política, acostumbrado a que le rían las gracias en todas partes, se pase de listo y se meta con una camarera pensando que está en su derecho de avasallar a los que no piensan como él, o que una camarera que tiene un local establecido en Ibiza se meta en una bronca absurda con uno de los cientos de clientes que, todos los días, le piden algo catalán?

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